mayo 20, 2019

Branding es una palabra inglesa utilizada en el campo del marketing. Cuando decimos branding nos referimos al proceso de construcción de una marca. Se trata de la estrategia a seguir para gestionar la personalidad de la marca, ya sea de manera directa o indirecta a un nombre comercial y su correspondiente logotipo o símbolo.

Estos factores influyen en el valor de la marca y en el comportamiento de los clientes. Una empresa cuya marca tiene un alto valor, una fuerte identidad corporativa y un buen posicionamiento en el mercado será una fuente de ingresos estable y segura en el largo plazo. El branding busca resaltar el poder de una marca, aquellos valores de tipo intangible, tales como la singularidad y la credibilidad, que les permiten diferenciarse de las demás y causar un impacto único en el mercado.

Descripción completa

Lo que el branding intenta, es subrayar las cualidades que la marca quiere transmitir a su mercado. Es posible que el consumidor asocie en su mente una marca con un valor; por ejemplo: la innovación. En este caso, los publicistas buscarán que el consumidor piense en la marca a la hora de buscar productos innovadores.

En un mercado que crece día a día, ofreciendo productos y servicios cada vez más accesibles al bolsillo de los consumidores, resulta difícil presentarse con una propuesta fresca y rentable.

Construir una marca, sea desde cero o a modo de renovación, en una industria que condena a los visionarios, es ciertamente una tarea que cada vez menos personas se atreven a asumir. La identidad de una firma es el aspecto fundamental de su existencia, dado que le brinda la posibilidad de distinguirse claramente de las demás.

Los puntos principales a tener en cuenta a la hora de realizar el diseño gráfico son la tipografía, los colores y el nombre. Se trata de cuestiones que resultarán decisivas para el posicionamiento de la marca.

Especialistas en el campo señalan que una tipografía gruesa y sin serif (término de origen francés que se refiere a pequeñas decoraciones en las letras) demuestra solidez e inspira confianza en los consumidores; de ahí que sean las escogidas por los bancos.

Por otro lado, es importante no dejar de lado un cierto grado de simbolismo; la fuente utilizada para el logotipo de una peluquería, por ejemplo, bien puede ser muy delgada y poco rígida (como si de cabello se tratara), y no por eso denotar falta de responsabilidad o inestabilidad.

Con respecto a los colores para cocinar el logotipo de una marca debes tener en cuenta que la simbología de dichos colores es mucho más compleja y extensa de lo que imaginas, me atrevería a llamarle “idioma” ya que cuenta con toda una historia psicológica casi programada, que por su complejidad es bastante delicado su uso al momento de fabricar cualquier tipo de mensaje visual.

Por último, aunque no menos importante, se encuentra el nombre. A diferencia de los dos puntos anteriores, se trata de un aspecto que los consumidores suelen criticar muchísimo, pues es lo más evidente, aunque no por eso el más fácil de entender. No se conoce la fórmula para el nombre perfecto, lo ideal es dar con una palabra relativamente corta, fácil de pronunciar en la mayoría de los idiomas importantes y con el suficiente carácter y personalidad como para que su existencia tenga sentido aun cuando no se lo está asociando a un producto o servicio en particular.

En resumen, el branding es un proceso exhaustivo y altamente complejo para resolver un problema que muy pocos perciben y el único factor del que puede depender el éxito de tu empresa o negocio.

Portafolio Gráfico

Algunos de los proyectos que desarrollé.